Por qué debes tener cuidado con las historias románticas a secas

Porque en esta web no hablamos de literatura, cine o series románticas así sin más, hemos pensado que estaría bien reflexionar acerca de aquellas temáticas que solo impulsan un único pensamiento cerrado y caduco. Si nunca te lo habías planteado, mucho mejor y si sí, pues siempre va bien leer o escuchar puntos de vista distintos y que complementen lo que ya sabes.

Y ojo, antes de comenzar que sepáis que no me refiero al 100% de las obras románticas a secas. Nunca nada ocurre al 100%, ni en el cine, ni en las series, ni en ningún otro arte. Hay obras románticas decentes, por supuesto. Pero quizá de ese tema nos ocupemos en siguientes entregas.

Allá vamos.

SON IRREALES

Sí, ya sé que las novelas (o películas, series…) son ficción pero siempre están basadas en hechos que hemos vivido o nos han contado. Muchas de las obras románticas son demasiado fantasiosas y plantean situaciones que prácticamente nunca se dan o con finales pasados de moda como lo son el de «felices para siempre» o «se casaron y vivieron siempre juntos». Dan falsas esperanzas a gente desesperada que solo quiere escuchar que el amor verdadero existe y que solo puede ser con una persona a la vez. Perpetúan la idea del amor romántico.

ADOCTRINAN

Este punto lo iba a fusionar con otro pero al final he optado por hacer una sección aparte. Y con lo de adoctrinar me refiero a que se refleja la típica familia o la creación de la típica familia de hombre y mujer (por supuesto) cuya única ilusión en la vida es tener un perro, una casa con jardín y un hijo y una hija (para volver a lo mismo, hombre y mujer). Y, por supuesto, el hombre siempre conduce, trabaja en algo muy digno y que da todo el dinero para la familia y la mujer si lo hace es con un sueldo inferior. Jamás puede ser que la mujer mantenga a la familia ¡no, por favor, pecado mortal!

¿No os da pereza todo esto? Pues lo vemos siempre en las películas, las series y los libros. Poco a poco se van viendo otro tipo de obras que no sean tan típicas y aburridas pero luego siempre cae para navidad u otra festividad, la clásica película en la que hombre y mujer se conocen y se aman ciegamente y son felices para siempre. Al final siempre hay que colarlo de la forma que sea.

SON MACHISTAS

Oh, vaya, un hombre diciendo eso. Sí, me considero más feminista que otra cosa y no solo de boquilla (a los hechos de mi vida real me remito). Por eso lo que veo desde mi punto de vista es que en muchos casos siempre es el hombre el poderoso, el que lleva la batuta, el que salva a la pobre mujer desvalida. Y lo más curioso es que este tipo de obras triunfa bastante entre el público femenino cuando en realidad están dejando a las mujeres como elementos que dependen siempre del hombre. Sí, subordinadas, pendientes, esclavizadas al macho alfa de turno.

¿Acaso lo mejor que le puede pasar a una mujer es encontrar a un hombre rico y poderoso que la domine económica y físicamente? Absurdo.

¿Se puede ser más pasteloso?

SON PELIGROSAS

Cómo me gustan los titulares sensacionalistas… Pero esperad un momento, dejad que me explique. Cuando digo peligrosas, me refiero a que te meten en la cabeza el amor ciego. No te das cuenta y al final piensas que si te dejan no sabrás qué hacer con tu vida o si no encuentras ese hombre perfecto o esa mujer perfecta, nunca podrás ser feliz. La autosuficiencia o las relaciones distintas a las heteropatriarcales o a las monógamas, ni se mencionan.

Y son peligrosas porque crean frustración, depresión y falsas expectativas. Te meten en la cabeza que si no es contigo no es con nadie y luego pasa lo que pasa ¿tengo que explicarlo? ¿En serio?

Al final todo se reduce a hombre y mujer normales y corrientes que se aman a muerte y nada ni nadie puede separarlos porque si los separan, oh, muerte, destrucción y el mundo se acaba. Digo yo ¿eso no es peligroso? O estás conmigo o me muero ¿en serio?

Bien, lo mencionado anteriormente es mi opinión y la de esta web y es una reflexión acerca de un tema que nos toca a todos de cerca. Para cambiar el mundo también hay que cambiar lo que consumimos ya que eso es lo que condiciona nuestros pensamientos y nos adoctrina si son obras que están perpetuando ideologías de hace siglos.

Un placer y nos seguimos leyendo en próximas entregas.

 

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